En la llanura del Rossellón, 50 kilómetros al norte de la frontera francoespañola, se levanta sobre una tierra reseca y ventosa el campo de Rivesaltes. Reconvertido en Memorial en 2015 y objeto de una reciente remodelación, todavía son visibles los barracones del antiguo campo de internamiento que funcionó aquí entre 1941 y 1964. Los refugiados españoles que huyeron en 1939 de las tropas franquistas fueron los primeros en ser recluidos en Rivestaltes, un presunto “centro de acogida” que era lo más parecido a un campo de concentración, rodeado de alambradas y vigilado por el ejército francés. Las condiciones eran precarias, pero en los improvisados campos de las playas de Argelès todavía era peor. Aunque la política de internamiento de “extranjeros indeseables” empezó ya en los años treinta, fue el régimen autoritario y pronazi de Vichy quien, a partir de 1940, le dio verdadero impulso.
Internacional A Europa le van los campos de internamiento
A Europa le van los campos de internamiento
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