Los dos años en blanco en cuanto a grandes títulos del Real Madrid, ya de por sí difíciles de digerir por su masa social, han culminado con una derrota que no computa a efectos de palmarés pero sí erosiona el prestigio de una manera imposible de calcular. El hecho de que el primer equipo blanco no haya podido colocar a un solo futbolista en la lista de 26 que forman la selección que disputará el Mundial es insólito en la historia y confirma la progresiva y deliberada desespañolización de la plantilla (de facto y opuesta a la esencia de su tono discursivo prácticamente fundacional) promovida por el modelo del presidente Florentino Pérez.
