La Gamescom de Colonia es un buen reflejo de la competencia salvaje que existe actualmente en el sector del ocio electrónico. La mayor feria de videojuegos del mundo ha contado en su última edición, que acabó el pasado fin de semana, con cerca de 1.500 compañías que han aprovechado el escaparate que ofrece este evento para mostrar sus nuevos títulos. Quedarse únicamente con una sola empresa es arduo complicado, pero es altamente probable que muchos medios y asistentes destacara el papel clave que ha jugado Capcom. Esta veterana compañía japonesa —fundada en 1979— lleva varios años acumulando una racha de buenos lanzamientos y durante esta edición de la Gamescom ha sobresalido no con uno, sino con tres títulos que han aunado como pocos calidad jugable y espectacularidad visual: Resident Evil Requiem, Pragmata y Onimusha: Way of the Sword.
