“Me preocupa mucho (el mercado). No sé qué me encontraré en diez días”, dijo este sábado Míchel, en la víspera de la visita al estadio del lanzado Villarreal tras perder 1-3 ante el Rayo Vallecano con una imagen discreta. Por decirlo suave, porque ese equipo que hace dos cursos se metió en la Champions y fue un ‘matagigantes’ y el curso pasado se codeó, sin fortuna, en la máxima categoría, fue un saco de nervios y un cúmulo de despropósitos. Un accidente para el técnico en pleno periodo de reconstrucción de la plantilla.
