“La historia de Jerusalén es la historia de sus familias”, dice Khader Salame mientras, con sus manos plagadas de arrugas alza una tela que hace más de dos siglos selló la unión de una joven pareja con una dote de 500 piastras otomanas. El archivista es el encargado de gestionar la biblioteca del clan Khalidi, la colección más importante de documentos y libros históricos de la Ciudad Santa.
Internacional Jerusalén quiere expropiar su propia memoria
Jerusalén quiere expropiar su propia memoria
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