Los prados del corredor marítimo de Bushehr vuelven a estar llenos. Ha bajado el calor y el sol empieza a caer sobre las aguas azules del golfo Pérsico. Familias enteras tiran mantas en cualquier espacio libre, preferiblemente debajo de las palmeras. Tienen todo lo necesario para pasar un par de horas disfrutando de la brisa del mar: hornillos de gas en los que calientan la comida que han preparado, termos llenos de té, e incluso hay quienes cargan su pipa de agua. Algunos pocos se han lanzado al mar con sus paracaídas para hacer kitesurf aprovechando la brisa de esta época del año y varios niños juegan en la playa. “Todo parece normal, pero nada lo es”, así lo describe Amin –como quiere que le llamemos–, que nos enseña en Teherán vídeos y fotos tomados en Bushehr hace unos días, cuando ya se había iniciado el alto el fuego.
Internacional La guerra en el corazón del Golfo
La guerra en el corazón del Golfo
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