Me permitirán que les reconozca la sorpresa que me asaltó cuando el Barça anunció el retorno de Cancelo en el pasado mercado de invierno. Parecía una broma de mal gusto, convertir al portugués en el primer futbolista que en toda la historia barcelonista protagonizaba dos cesiones diferentes, después de la primera en la temporada 2023-24, con más pena que gloria. La dirección técnica andaba detrás de un central zurdo, que cubriera la marcha inesperada de Iñigo Martínez, y finalmente se apostaba por un lateral diestro. Por mucho que se afanase Deco en sus explicaciones, por las que la polivalencia de João en ambas bandas podría permitir reciclar en centrales a laterales como Koundé y Gerard Martín, costaba de entender la operación, más allá de contentar en ella al todopoderoso representante Jorge Mendes, capaz de colocar al jugador en ocho clubs distintos en su carrera (Benfica, Valencia, Juventus, Inter, Bayern, City, Barça y Al Hilal).
