La era post-Griezmann ha comenzado en el Atlético de Madrid. Trece años después de su llegada, el francés abandonó el Metropolitano este verano y con ello ha obligado a Diego Simeone a reconstruir la estructura de liderazgos de su equipo y buena parte de su ataque. A su adiós se suma la petición de salida del argentino Julián Álvarez, quien de continuar en el club está llamado a tomar el testigo en un equipo que se presenta con la obligación de ganar algún título después de cinco años sin hacerlo. El francés se marchó al Orlando City tras marcar 212 goles en 501 partidos, dejando atrás diez años en los que, además de ser el máximo goleador de la historia rojiblanca, se convirtió en uno de sus mayores ídolos del club para siempre.
