El capital en México es machista

“El techo de cristal no es solo ganar menos que un hombre, también existe en esas reuniones de ronda de inversión donde si no llevas a un hombre nadie cierra ninguna inversión a una emprendedora mujer”, me cuenta Alejandra Rodríguez emprendedora mexicana y fundadora de la plataforma iBasto.

Cuando tuvieron que hacer su primera capitalización, sus socios conseguían rápidamente amigos o familiares (los famosos friends & family) con dinero disponible para una inversión en una start up tecnológica. Pero cuando Alejandra volteaba a su círculo cercano de mujeres -muchas profesionales con independencia económica o de familias con buenos recursos- la cosecha era casi imposible. “Son los hijos varones quienes heredan o el negocio o los fondos familiares para invertir o continuar abriendo oportunidades. Las mujeres nunca. Y quienes tienen su propio dinero son más cuidadosas y colocan sus ahorros en fondos de retiro, por ejemplo”, agrega.

Su caso lo escuché en la presentación de las ganadoras de eNovadoras, un concurso de AT&T México que entrega capital semilla por 20 mil dólares, además de apoyo y asesoría a emprendimientos tecnológicos liderados por mujeres.

Su emprendimiento es una innovadora plataforma web que ahorra tiempo y dinero a los dueños de las tienditas, permitiéndoles surtir de forma rápida y simple los productos que necesita directamente del fabricante. Ya suman 2 mil 200 usuarios y 400 clientes que se surten de manera recurrente cada semana. Su nuevo paso es apoyar en este tipo de soluciones sin intermediarios para los propios fabricantes (como es el caso de Arca Continental / Coca-Cola).

Las mujeres históricamente han estado a la zaga del acceso a los sistemas financieros, ya sea para créditos como para productos más sofisticados de inversión y ahorro. Según el Gender and Diversity Sector Framework, del Banco Interamericano de Desarrollo (2022), las mujeres latinoamericanas tienden a recibir 29 por ciento menos ingresos que sus contrapartes masculinas. Según el Inegi, los mexicanos tienen mayor acceso que las mexicanas a tarjetas de crédito bancarias (36.9 por ciento vs. 27.8 por ciento), créditos hipotecarios (21.4 por ciento vs. 14.3 por ciento) o créditos automotrices (6.4 por ciento vs. 3.9 por ciento). “Está ampliamente probado que las mujeres somos mejores a la hora de pagar nuestras deudas y créditos que los hombres; incluso los emprendimientos que tienen mujeres en su equipo son más exitosos y duran más tiempo que aquellos que no”, agrega Alejandra Rodríguez. Hoy en su empresa el 85 por ciento del capital llegó de inversionistas hombres y la diferencia de una sola mujer, una influencer que apostó por el proyecto convencida por su hermano.

El capital no solo es machista desde el punto de vista del fundraising sino también a la hora de la operación per se de una empresa. “He llegado a normalizar situaciones de discriminación, porque si quieres estar en el juego, debes jugar con las reglas que hay hoy”, dice Alejandra. A pesar de ser quien desarrolló la plataforma y la mejor vendedora de su servicio, en muchas empresas no se cierra ninguna operación si no hay un hombre detrás, razón por la cual su puesto de CFO lo cubrieron con un hombre para poder tener ese ‘marco de credibilidad’ que parece necesitarse para firmar órdenes de compra y cheques.

“Una de las cosas que hizo bien AT&T fue entender esta situación mucho más que otras incubadoras y ofrecer el capital a emprendimientos liderados por mujeres y operados por mujeres. Ellos saben que nos cuesta tres veces más acceder a fondeo”, agrega.

Este año, la empresa de telefonía hizo su segunda edición de este concurso y cinco emprendimientos femeninos entran en su circuito de asesoramiento, apoyo (y los 20 mil dólares):

Plutto, una fintech para que instituciones financieras realicen background checks de sus clientes corporativos y automaticen sus procesos de onboarding; Taxo, una plataforma digital de automatización de impuestos para contadores y profesionales; OTIF, un motor de búsqueda de tarifas de envíos y servicios logísticos; Bionag, que tiene un portafolio de productos antivirales, bactericidas y fungicidas para humanos y animales desarrollados con nanotecnología y también

Inverkids, una app de apoyo financiero para la Generación Z. En estos tiempos tan femeninos desde el punto de vista electoral, donde tanto se habla de igualdad de género y de acceso a poder, hay una gran oportunidad para develar estas barreras de entrada (machistas y socioculturales) que le impiden a las mujeres conquistar sus propias sillas presidenciales en sus propios emprendimientos.

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