Laura Zapata: Estrategia en época de elecciones

Este 2024 es un año de cambio para los sistemas democráticos alrededor del mundo, con elecciones en más de 50 países. La época electoral hemos de verla como un excelente periodo que nos invita a revisar y replantear algunas estrategias en todos los sentidos de nuestra vida.

En esta época, la certeza de las organizaciones, y también de los ciudadanos de a pie, es que sí sabemos qué sucede antes y después de las elecciones. Al menos un año antes se ralentiza el gasto público, los indicadores macroeconómicos se ven afectados, disminuye la inversión extranjera directa, existe incertidumbre en el tipo de cambio e incrementa la inflación.

Las organizaciones se vuelven más cautas; un año previo a las elecciones se comienza a observar un mayor análisis en las inversiones, pausarlas temporalmente o postergarlas ante la expectativa generalizada. Los ciudadanos lo vivimos con el encarecimiento de los productos y los servicios, analizamos el gasto familiar y evaluamos las posibles inversiones.

Es así como el entorno democrático es excelente para examinar nuestra estrategia. La estrategia es dinámica, se ha diseñado para crear o fortalecer capacidades, para aprovechar oportunidades, incluso para crear una nueva ventaja competitiva que nos permita permanecer por más tiempo en el mercado. Es justo en este momento cuando debemos revisar nuestros planes de acción, reflexionar en si es necesario continuar, revirar o posponer alguna iniciativa estratégica. Aquí, algunas recomendaciones que podemos hacer algunos meses antes y después de elecciones. Acciones que no son exclusivas de este periodo, pero sí se vuelven cruciales dado el entorno incierto y poco predecible en que vivimos.

a. Monitoreo continuo del entorno. Requerimos tener una mirada telescopio-microscopio; telescopio para ver más allá de la organización, anticipar los cambios potenciales, entender las tendencias del mercado, analizar la historia; y microscopio para ser capaces de incorporar esa información a la estrategia actual e incluso a la prospección de distintos escenarios que nos permitan identificar cómo navegar ahora y en los próximos años, ante los posibles resultados electorales.

b. Evaluación de las iniciativas estratégicas. Aun cuando hemos dicho que la eficiencia operativa no es una estrategia en sí misma, sino un deber ser de la organización, sí debemos tener un enfoque más allá de la calidad de la eficiencia de los recursos y los procesos organizacionales, un enfoque a la excelencia y la sostenibilidad.

Un estudio de la consultora Ernest & Young señala que, entre las prioridades estratégicas para los CEO a nivel global se encuentran la gestión eficaz del capital de trabajo (42%) y la adopción de tecnología de inteligencia artificial para impulsar la eficiencia y mejorar el rendimiento empresarial (41%). Esta última es la prioridad número uno para los líderes en México, representada por un 46%.

c. Valoración de proyectos de innovación o iniciativas de largo alcance y gran impacto. Los proyectos de innovación deberían iniciar durante el segundo o tercer año de gobierno, ya que el entorno presenta más certeza y nos permite impulsar la transformación al interior de la organización.

El mensaje es, no dejar a un lado la innovación por la incertidumbre que conlleva la época electoral ya que para muchas organizaciones es el motor para su supervivencia, para la sostenibilidad y, por ende, el crecimiento económico de las regiones.

Lo repetiremos las veces que sea necesario, vivimos en un mundo incierto. Lo podemos hacer cierto, en nuestro proceso de planeación estratégica, mediante una revisión continua que nos guíe para identificar con claridad qué iniciativas han de permanecer, cuáles hemos de pausar, modificar, añadir o eliminar. Unas elecciones pasarán y otras más vendrán, busquemos procesos que posibiliten nuestra supervivencia, a pesar de lo impredecible.

La autora es Decana Asociada Académica de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey y profesora investigadora en estrategia empresarial, gestión de conocimiento e innovación. Obtuvo su doctorado por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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