El abandono de los más pobres

¿Qué tan efectiva ha sido la política de combate a la pobreza del gobierno actual? Recientemente, se ha llamado la atención sobre el hecho de que las transferencias gubernamentales que reciben los más pobres han disminuido al tiempo que las que reciben los menos pobres han aumentado. Es decir, que la política social se ha vuelto menos progresiva. Hay quien afirma que de cualquier forma es progresiva y que se ha reducido la pobreza, incluso más que en el pasado. Me parece que el tema de fondo es el total desprecio del actual gobierno por los más necesitados.

Un cambio importante en la política social al entrar el nuevo gobierno fue el abandono del programa Prospera y su sustitución por programas sin focalización y sin condicionalidad. Esto es lo que ha llevado a entregar más apoyos a los menos pobres y menos a los más pobres. Empecemos por ver qué dicen algunos expertos al respecto. Susan Parker, investigadora de la Universidad de Maryland, afirmó, en la red social X, que: “Los hogares en municipios de muy alta marginación en México recibieron menos del 50 por ciento del monto bajo Becas Benito Juárez, en comparación con Prospera en 2019. Ello a pesar de que BBJ recibió y ejerció gasto, para finales de 2019, una cantidad comparable de recursos a los que se gastaban anteriormente en Prospera. Las transferencias en el BBJ son mucho más regresivas que bajo Prospera en 2019″.

En el mismo sentido, Gonzalo Hernández Licona, ex secretario ejecutivo del Coneval, hace un análisis en el que concluye que a las personas de menores ingresos les fue mucho peor con los nuevos programas sociales del actual gobierno. Por su parte, Máximo Jaramillo, investigador de la Universidad de Guadalajara, también afirmó en X que: “El cambio en los programas sociales de este sexenio aumentó la cobertura promedio, pero para los más, más pobres ha significado un cambio negativo, ya por seis años”, y agrega que: “se habría sacado al doble de hogares en pobreza extrema con una distribución de programas sociales como la del anterior sexenio + presupuesto del actual”.

En contraste, Gerardo Esquivel, investigador de El Colegio de México y ex subgobernador de Banco de México defiende la política actual sobre la base de que han logrado mejores resultados. En un artículo, Esquivel se enfoca en la pobreza por ingresos (que es donde entrega mejores cifras el gobierno actual) y afirma que mientras el porcentaje de pobres por ingresos aumentó de 2006 a 2018, este disminuyo de 2018 a 2022 y agrega que la tasa de pobreza extrema por ingresos también se redujo. De esto concluye que una menor focalización no es menos efectiva que una mayor progresividad.

Los datos de pobreza multidimensional de Coneval muestran que de 2018 a 2022 el porcentaje de personas en pobreza disminuyó de 41.9 a 36.3 por ciento de la población, lo que implica pasar de 51.9 a 46.8 millones de personas. Sin embargo, el número de personas en pobreza extrema aumentó de 8.7 a 9.1 millones en el mismo periodo, aunque en porcentaje de la población se mantuvo prácticamente igual (7.1 por ciento en 2022 vs. 7.0 por ciento en 2018).

Es verdad que el gobierno actual ha entregado buenos resultados en términos de combate a la pobreza moderada. También es verdad que algunos programas sociales no focalizados pueden funcionar bien y contribuir a atender ciertas necesidades de forma efectiva. Sin embargo, la pobreza moderada y la extrema son realidades diferentes, la reducción de la primera no compensa el desinterés por la segunda. El problema con la política social del actual gobierno no es que sea menos progresiva o que haya dado malos resultados en términos de pobreza moderada. El problema de fondo es su falta de interés por los más pobres entre los pobres. El problema real es que se ha desentendido de aquellas personas que menos tienen y de las que más necesitan de ayuda por parte de la sociedad. El problema es el abandono total de las personas que no alcanzan un ingreso que les permita adquirir cuando menos una canasta alimentaria básica. El problema es que no han atendido a los 9.1 millones de personas que viven en la miseria en México.

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