La decisión del tribunal de la ONU eleva la presión sobre EE UU para contener la ofensiva de Israel en Rafah

Minutos después de que el presidente del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), Nawaf Salam, ordenase en La Haya a Israel detener de inmediato su ofensiva militar en Rafah, en el sur de Gaza, una enorme nube de humo negro se alzaba en esa zona por un bombardeo de la aviación militar israelí. Más allá de la coincidencia, el ataque simboliza los límites del tribunal. Sus medidas cautelares, como esta, son vinculantes, pero carece de una fuerza para imponer su cumplimiento, por lo que la clave ahora es qué hará para ello la comunidad internacional. Y, más concretamente, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde el principal aliado de Israel, Estados Unidos, cuenta con un derecho de veto que ya ha empleado en tres ocasiones para frenar una resolución de alto el fuego permanente.

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