Repiten ataques, pancartas y falta de respuestas a las acusaciones en 3er. debate

Los mismos argumentos pero ampliados, incluso las mismas pancartas, y monólogos para hacer acusaciones que pocas veces se respondieron, fue lo que los tres aspirantes presidenciales ofrecieron a los mexicanos en el tercer y último debate presidencial organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE), realizado en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco.

Para ejemplo, Xóchitl Gálvez, candidata de PAN, PRI y PRD, insistió con el término de “narcocandidata” contra Claudia Sheinbaum, de Morena, PT y PVEM, pese a que el INE lo censuró a posteriori.

“No es un apodo ni un insulto, es una descripción de hechos”, dijo.

Destacó que en el libro de Anabel Hernández La historia secreta existe el capítulo de La heredera, en el que los testigos protegidos que tienen en la cárcel a Genaro García Luna aseguran “haberle dado dinero al actual Presidente, y ahí “dice claramente cómo la señora Sheinbaum y su secretario (Omar García Harfuch) recibieron sobornos, recibieron droga, y como va a decir que presente la denuncia, pues ya la presenté”.

La morenista negó con la cabeza y se rio, así que recomendó mejor leer ficción “o Crónicas marcianas”.

Morena –acusó Xóchitl– es narcopartido porque Mario Delgado, líder nacional de ese partido, es un huachicolero que metió 150 millones de barriles de gasolina procedente de Estados Unidos de manera ilegal.

“Mario Delgado está bajo investigación criminal por agencias de Estados Unidos, ¿ahora entiende por qué le llamé narcopartido a Morena?”.

Para Sheinbaum, los hechos reales son que los partidos que la hidalguense representa son los que tienen más gobernadores en la cárcel que en funciones.

“Los exgobernadores que se los llevan de embajadores”, le replicó. Y Jorge Álvarez Máynez, candidato de Movimiento Ciudadano, agregó “gobernadores del PRI”.

Aunque la morenista llegó ataviada de morado, color que identifica a las feministas, la realidad es “que la candidata de las mentiras odia hablar de las mujeres, al menos en su equipo dicen que odia a las feministas. Gaseaste a las mujeres en la Ciudad de México”, le lanzó Gálvez.

La respuesta de la señalada fue floja, pues sacó una fotografía en la que Xóchitl rocía a mujeres policías… con un sanitizante.

Como en el segundo debate, Sheinbaum se dedicó a defender logros del gobierno federal con sus datos, y mostrarse segura. “Al debate venimos a presentar propuestas. Entiendo la desesperación del PRIAN, va en un lejano segundo lugar, pero no comparto sus métodos. Por eso, ahora nos toca respetar la investidura presidencial”.

Ante los ataques de la opositora, la morenista respondió: “Venimos a hacer propuestas” y aseguró que no caería en provocaciones, a lo que Gálvez le reviró: “Venimos a contrastar ideas” y arreció para mostrar sus incongruencias, como haber usado una falda con la Virgen de Guadalupe. “¿Le contaste a su santidad cómo usaste la Virgen en una falda, a pesar de que no crees en ella ni en Dios? Tienes todo el derecho de no creer, es un tema personal, a lo que no tienes derecho a usar la fe de los mexicanos como oportunismo político. Eso es una hipocresía”.

“Provocación”, replicó la morenista, y se negó a contestar.

El candidato emecista esta vez también atacó a la puntera, pero sin querer hizo equipo con la morenista al recordar que el PAN de Gálvez votó en contra de la pensión de adultos mayores como derecho constitucional, expresión que dibujó una larga sonrisa en Sheinbaum.

A la salida, los tres se dijeron ganadores. Gálvez puntualizó que fue el abuelo de Omar García Harfuch, candidato a senador de Morena, el que ordenó la matanza de Tlatelolco, en referencia a las palabras de Claudia sobre ese hecho al inicio del debate, y aseguró que ella no ha pedido la declinación de Máynez.

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