No en nuestro territorio: obstáculos para el desarrollo científico y tecnológico

Académico y especialista en innovación y desarrollo tecnológico. Universidad Panamericana

El cambio tecnológico es el camino para que los países dejen su condición periférica y prosperen hacia la diversificación de sus actividades industriales y logren una especialización gradual a medida que sus ventajas comparativas se hacen evidentes.

La especialización de una economía se relaciona con el porcentaje de inversión en investigación y desarrollo tecnológico (I+D) como porcentaje del producto interno bruto (PIB); para los países que integran la OCDE el promedio de este indicador se ubica en 2.5%. México no aumenta su esfuerzo general en I+D para el 2021, su inversión en este rubro fue de 0.3%.

Al analizar la inversión en investigación y desarrollo por sector de financiamiento en México, es claro que las empresas deberían incrementar su participación. En el 2022, la Oficina Regional de UNESCO señaló que el país presentó un 81% de gasto proveniente del sector público y un 19% del sector privado, datos por debajo de países como Brasil, que presenta un 57.7% de inversión pública y un 40.34% de inversión privada; Corea del Sur con un 23.7% público y un 74.5% privado, y Alemania con 28.85% y 65.84%, respectivamente.

En México se requiere de un modelo de desarrollo industrial, que cree los incentivos para la generación de conocimiento tecnológico susceptible de ser patentado y así extender su cadena de valor al mercado.

Los 48 mil 543 investigadores con los que cuenta México son una fuerza poderosa cuya dinámica es capaz de mover a todo el país; sin embargo, su potencial queda limitado si no se propicia un sano entorno que detone su talento y creatividad. Se trata de orientar la capacidad científica y tecnológica del país hacia la atención de los problemas prioritarios y concretos de la sociedad.

La producción científica de estos investigadores, medida sobre la base del número de publicaciones indexadas anuales, se ha incrementado considerablemente. De acuerdo con la calificadora y consultora científica SCImago, a nivel mundial ocupamos el lugar 28 en volumen de producción científica con más de 33 mil artículos científicos anuales, con lo cual la aportación de México al conocimiento mundial es del 1%.

La aceleración progresiva de la innovación se observa en los datos del 2022 presentados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, China presentó el número total de solicitudes de patente más alto: la cifra récord de 1.6 millones, seguida por las Oficinas de Estados Unidos (591,473), Japón (289,200), República de Corea (237,998) y la Oficina Europea de Patentes (OEP) (188,778).

Este indicador en México fue de 16 mil 161 solicitudes, de las cuales solo el 7.59% fue solicitado por residentes; para que se produzca un impacto económico positivo no solo se necesita la realización de investigación y desarrollo, sino que también debe acompañarse de una sólida gestión explícita que facilite la transferencia de conocimiento hacia la sociedad.

El fomentar una participación creciente de los inventores nacionales en el desarrollo y concesión de patentes a favor de empresas nacionales es esencial para el fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación. Buscar un equilibrio en la balanza de pagos tecnológica, debería dejar de ser un componente marginal de la agenda de desarrollo económico del país para convertirse en una política esencial de la estrategia para mitigar la pobreza, e incrementar el desarrollo económico y social.

La independencia económica y sobre todo el bienestar de la población se debe apoyar en la generación de nuevos conocimientos que sean útiles para atender y resolver los problemas sociales, lo cual permitirá un mayor dinamismo de la economía y una mejor atención de los problemas nacionales.

La investigación y el desarrollo tecnológico son dos elementos precursores de la innovación, México debe basar su desarrollo en el uso de conocimiento vía la propiedad intelectual, la política científica y tecnológica debe desarrollar leyes, normas, estrategias e iniciativas, enfocadas en el desarrollo de tecnología propia, por lo cual la adecuada gestión de los activos intangibles tendría que ser una prioridad para el país.

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