Proteccionismo electoral

La contienda electoral por la presidencia de los Estados Unidos se ha trasladado al terreno comercial y ha elevado el volumen de la guerra comercial entre EU y China, lo que también puede tener consecuencias preocupantes para México.

El anuncio de la Casa Blanca el 14 de mayo de que elevará aranceles en 25% a acero, aluminio, baterías, minerales críticos, grúas para barcos; 50% a celdas solares, semiconductores y jeringas, y 100% a vehículos eléctricos de China marcó una nueva etapa en la tensión entre ambos países. Aunque los aranceles aplican “sólo” a 18 mil millones de dólares (4.2% de las importaciones de EU de China), estos nuevos aranceles, que difícilmente podrían justificarse bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), buscan proteger a los sectores críticos de la política industrial de EU. Esos han recibido subsidios multimillonarios a través de la Ley para Reducir la Inflación (IRA) y la de semiconductores (CHIPS Act). Estos nuevos aranceles se suman a los que el presidente Trump impuso desde 2018  bajo la Sección 301 y que Biden mantiene vigentes.

En esta escalada comercial, México no ha quedado bien parado y ha pasado de ser un aliado confiable para el nearshoring a un cuestionado socio comercial del que EU tiene que cuidarse, pues China ha encontrado en México la puerta para esquivar costosos aranceles. La Representante Comercial de EU ha señalado que su país tiene “serias preocupaciones” sobre el papel que juega México en su guerra comercial con China. Ya desde noviembre de 2023, congresistas de estados industriales como Michigan señalaron que EU debe prepararse para “la próxima ola de vehículos (chinos) que se exportarán desde socios comerciales, como México … para aprovechar el acceso preferencial al mercado estadounidense a través de nuestros acuerdos de libre comercio”. Los recientes anuncios de inversiones chinas en México para producir autos eléctricos han encendido las alarmas en EU por la posibilidad de que, a través de México, les den la vuelta a estos aranceles.

La inversión que China viene realizando en México se ha politizado de manera innecesaria entre círculos de poder de EU. México ha sido acusado por congresistas, sindicatos y empresas de permitir que China evite los aranceles punitivos que ese país aplica desde 2018. El que México se haya convertido en el principal socio comercial de ese país lo explican porque México le abrió la puerta a China. Sin embargo, China es el segundo proveedor de Canadá y México, y el tercero de EU de tiempo atrás. China ha abastecido a América del Norte de insumos, componentes, maquinaria y equipo, entre otros, lo que está permitido por las reglas comerciales actuales de la OMC y del T-MEC. Igualmente, la proveeduría china le ha permitido a México mantener su plataforma de producción industrial y de exportación, así como cadenas regionales de valor competitivas y crear empleos en sectores de manufactura y servicios.

La guerra comercial contra China, que inició Trump y elevó Biden, también debe ubicarse en una competida carrera electoral por la presidencia hacia noviembre de 2024. Ambos contendientes buscan hacerse de los votos del corredor industrial al ofrecer proteger empleos manufactureros y generar los empleos del futuro que se ven amenazados por China.

Al elevar el tono de la guerra comercial con China, Biden busca obtener los votos de estados bisagra como Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, donde las industrias y los sindicatos del acero y automóviles pueden hacerle la diferencia. Pero la propuesta electoral de Trump parece aún más agresiva; propone un arancel de 10% a todas las importaciones, sin aclarar si México y Canadá quedarían exentos, y de 60% para los productos de China. Para detener el uso de insumos chinos en productos fabricados en México podría imponer nuevas restricciones lo que pondría a México contra las cuerdas y en grave riesgo a las cadenas de suministro en América del Norte.

El factor China también amenaza con hacer la revisión del T-MEC en 2026, con un elevado nivel de malestar como ya lo indicó la Embajadora Tai. México no puede quedar atrapado en esta guerra comercial; tampoco puede ni debe ser visto como la puerta trasera por la cual China le dé la vuelta a estos aranceles. La guerra comercial de EU es con China y su enemigo a vencer es China. Una política coordinada con sus socios en América del Norte sobre cómo enfrentar a esa nación evitaría que México quede en medio del campo de batalla. México debe de buscar seguir siendo considerado como socio, amigo y aliado comercial de Estados Unidos. En ello nos puede ir el futuro.

Exsubsecretaria de Comercio Exterior.

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