El apoyo del guerrillero Iván Márquez a Petro sume al Gobierno de Colombia en el silencio

En julio de 2022, en un punto nunca concretado de la frontera selvática entre Colombia y Venezuela, Iván Márquez se encendió un habano. Su gusto por los cigarrillos cubanos era algo que todo el mundo sabía y material para bromas e ironías de los hombres a los que comandaba. Resultaba algo cómico toparse en mitad de la nada con un combatiente envuelto en humo de cigarro olor a café, cuando la máxima de los guerrilleros es el sigilo. Los que visitaban a Márquez en su campamento solían llevarle habanos en cajas de madera como una deferencia con su anfitrión. Así que no resultó nada extraño que aquel día de julio echase mano de un fósforo y se acercase la llama al cigarro. Según la versión más extendida entre los servicios secretos y el Gobierno, en el momento en el que esos dos elementos hicieron contacto, Iván Márquez saltó por los aires. El habano llevaba incrustada una carga explosiva.

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