Crisis energética sin precedentes

Estado de emergencia o de alerta, el caso es que hay apagones en la mitad del país y se pondrá peor y ante ello siguen las mentiras, la evasión de culpas, la negligencia y la ineptitud.

Lo cierto es que no está funcionando el sistema eléctrico al ritmo del crecimiento de la demanda, y cuando estábamos a punto de entrar a los ‘magníficos tiempos del nearshoring’, nos topamos con la triste realidad de que se carece de la suficiente capacidad energética para atender a las nuevas inversiones que se captarían por la reubicación de las empresas en territorio nacional.

Prácticamente desde que AMLO fue investido con la banda presidencial ya se sabía de la urgente necesidad de ampliar la capacidad instalada de generación y transmisión del fluido eléctrico, por lo que se requerían grandes inversiones para que ello sucediera, empero el presidente fue omiso, ya que impulsó una reforma energética para revertir el marco legal que permitía al capital privado construir plantas eléctricas con energías limpias o sustentables.

En todo el sexenio del tabasqueño se ha inhibido la participación de los privados en campos estratégicos para el desarrollo y el bienestar de toda la población, en aras de una soberanía que conlleva más que nada, fines electoreros y no en preservar el interés superior de la nación.

Los resultados están a la vista en las dos empresas productivas del Estado, Pemex y CFE, con grandes pérdidas y comprometida su viabilidad a futuro.

No se apostó por la sustentabilidad y, en cambio, se fortaleció el uso de combustibles fósiles, con el impacto brutal en la contaminación, en el aumento de enfermedades entre la población, además de no darle el mantenimiento mayor a toda la infraestructura eléctrica y petrolera.

A 22 días de las elecciones, en menudo lío está la continuidad del proyecto político de AMLO, ya que la realidad golpea con rudeza a ese México que se construye con falacias desde Palacio Nacional.

Al igual que con la crisis hídrica que está a punto de provocar que falte el vital líquido en las grandes ciudades y en el campo; los apagones se pudieron haber evitado, si López Obrador no hubiera derrochado los recursos públicos en sus tres obras insignia y en fondear los programas sociales con tintes electoreros.

Los sindicatos empresariales están que trinan ante los apagones, ya que el costo que representa el detener la producción, les provoca pérdidas que repercuten en las ventas, empleo y pago de impuestos.

Advierte la Coparmex que les preocupa la crisis energética sin precedentes por la que atraviesa el país, caracterizada por apagones detectados en 21 entidades debido al incremento en la demanda de energía causado por las altas temperaturas. Esta situación no solo afecta el funcionamiento normal de las empresas mexicanas, sino que también pone en riesgo la seguridad y la vida de los ciudadanos ante las extremas condiciones climáticas.

Este fenómeno ha llevado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a alcanzar su demanda máxima, rozando los 48 mil 472 megawatts de energía eléctrica consumida en una hora. Cabe detallar que el margen de reserva operativa que establece la normatividad para que pueda operar el SEN es de 6 por ciento, por lo que si se registran niveles más bajos, se debe declarar Estado Operativo de Emergencia; y las reservas operativas del sistema registradas descendieron peligrosamente a menos del 3 por ciento.

El riesgo de que ciertas zonas de la República mexicana enfrenten la falta de energía es una realidad que ya ha alcanzado al Sistema Eléctrico Nacional.

El principal problema no es el incremento en la demanda de energía, sino la falta de nueva oferta de centrales eléctricas de generación, aunado a la baja inversión en la capacidad de transformación y transmisión por parte de la Comisión Federal de Electricidad; situaciones que ponen en entredicho la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y el dinamismo económico del país.

La falta de infraestructura para la transmisión provoca un aumento en los precios en regiones con restricciones en la capacidad.

De acuerdo con el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen), de los 232 proyectos instruidos por la Secretaría de Energía (Sener), la CFE solo ha realizado nueve.

Dentro de ese plan también se contemplaba el incremento de los programas de ampliación y modernización de la Red Nacional de Transmisión y de las Redes Generales de Distribución.

Estamos en uno de los peores escenarios y más cuando se niega la realidad.

Desabasto de medicamentos, inflación, crisis hídrica y ambiental, y ahora la energética, más lo que se sume en las próximas semanas. Ah, pero eso sí, se va a echar el segundo piso de la transformación.

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