Revela estudio fortalezas de las denominaciones de origen

En el marco de la conmemoración de los 30 años del Consejo Regulador del Tequila, y los 50 años de la protección como Denominación De Origen (DO) de nuestra afamada bebida nacional, la organización internacional OriGIn dio a conocer los interesantísimos resultados de su “Panel de tendencias en Indicaciones Geográficas”. El grupo se forma por un número aproximado de 25 de las más importantes DO a nivel mundial -lo que garantiza su representatividad-, incluyendo nombres tan célebres como cognac, champagne, turrones de Jijona y alicante, balsámico di Módena, prosecco, parmigiano riggiano, café Colombia, gruyere, scotch whiskey y el propio tequila.

El estudio muestra los datos completos del año 2023 y parcialmente lo que va del 2024. Siendo el 2022 el primer año en que el reporte fue emitido, existe ya un primer comparativo para obtener conclusiones a partir de esa información. Es predecible que el estudio -único en su género en el mundo-, se convierta en un referente en la materia, que será de enorme potencial para demostrar la resiliencia, la relevancia y la influencia de las DO y las IG (Indicaciones Geográficas) en el plano internacional.

Un primer dato notable es que las ventas totales de productos con Denominación de Origen alcanzaron los 79 billones de euros, de los cuales, el 74% corresponden a exportación, es decir, los productos fueron comercializados en lugares diferentes a los de su producción. Esta cifra muestra un significativo crecimiento de casi 15% respecto al año 2022 -aunque muchos pudieran imputarlo a la pandemia-. El área destinada a la producción de los insumos y productos destinados a productos con DO llegó a 1 millón 295 mil 544 km cuadrados. A pesar de las diferencias en extensión entre unas y otras, todas desempeñan un papel crucial como catalizadoras de desarrollo sostenible por su función en la preservación de recursos, las oportunidades de empleo que generan y los beneficios indirectos en otros sectores. En ese punto, el estudio refiere un tema central, consistente en que los empleos son plazas estables que no pueden deslocalizarse, evitando la migración en zonas rurales y de producción artesanal.

Un interesante rubro del estudio es el cuestionamiento sobre el escenario económico global para este 2024, del que las dos terceras partes de los entrevistados se muestran optimistas, mientras que los restantes expresan preocupaciones orientadas a la persistente presión inflacionista y la incertidumbre geopolítica que afecta a los mercados de exportación. En ese contexto, uno de los renglones de mayor preocupación para el grupo de denominaciones de origen participantes es el de los gastos legales que se deben realizar continuamente para luchar contra imitaciones y usos ilegales de todo tipo. La mayor parte de los Consejos Reguladores declara gastar más de un millón de euros al año en vigilancia y observancia de sus derechos, que van desde simples oposiciones a solicitudes de marca que pretenden copiar las Indicaciones Geográficas, hasta procedimientos de incautación de productos falsificados en aduanas.

Para México, un estudio de este tipo resulta revelador y tendría que movernos a reflexionar sobre lo que estamos haciendo en términos de política pública, para capitalizar el enorme valor que tenemos “latente” en cientos de productos étnicos que podrían alcanzar estratos más elevados de reconocimiento, protección y mercadeo.

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