El 19 de mayo será otra cosa

A María Amparo Casar con admiración, reconocimiento y cariño.

Las marchas por la democracia de los meses pasados no fueron por candidaturas ni por proyectos de gobierno. Fueron por algo que las precede y que las condiciona. Marchamos por defender a las instituciones y a las reglas del juego democrático. No fueron marchas electorales ni partidistas y en ello residió en buena medida su importancia y significado. Los discursos de José Woldenberg, José Ramón Cossío y Lorenzo Córdova al término de esas movilizaciones ciudadanas dejan constancia de su sentido y objetivo.

Pero la candidata de oposición al gobierno de la República y el candidato de su coalición al gobierno de la CDMX han decidido presentarse en la manifestación que ha sido convocada para el próximo 19 de mayo. Se vale que lo hagan y también que se les invite. El representante de su coalición ante el INE, Acosta Naranjo, ha confirmado esa invitación a nombre de algunos de los colectivos convocantes de las otras manifestaciones. Estas fueron sus palabras: “Conversando entre las organizaciones amigas tomamos la decisión de en esta movilización invitar a participar a Xóchitl Gálvez y Santiago Taboada (…) creemos que no hay que ser neutrales en este momento cuando la democracia está viviendo el riesgo que estamos viviendo, cuando Morena cada vez más actúa con un mayor autoritarismo.”

Podemos o no coincidir con su diagnóstico pero queda claro que esta es una marcha de campaña, durante la campaña, a favor de dos candidaturas. En ese sentido es una marcha de una coalición partidista. Así que, cuando el propio Acosta Naranjo dice que “todas nuestras movilizaciones tienen que ver por la defensa de la democracia, de la Constitución, de la independencia, del Poder Judicial, porque haya transparencia, porque se termine la impunidad”, se vale levantar las cejas. Esta manifestación tiene otro propósito inmediato: apoyar dos candidaturas diez días antes de una elección. O sea, es una manifestación proselitista.

Ello, dicho sea de paso, no tiene nada de malo. Pero es lo que es y no lo que fueron las otras tres movilizaciones en las que, aunque estuvieron presentes partidos y actores políticos, eran genuinamente ciudadanas por sus causas y por buena parte de sus convocantes. Esta, simple y llanamente, será otra cosa. En eso tiene razón el presidente de Morena, Mario Delgado y su bancada en la Cámara de Diputados. Pero se equivocan cuando hacen retroactivo el carácter partidista de esta manifestación a las tres que se realizaron en un contexto muy distinto, en el pasado reciente.

Ni es cierto, como dicen los liderazgos de Morena que la marcha del 19 de mayo es “una manifestación hipócrita a favor del PAN”; ni tampoco que “el movimiento en defensa del Instituto Federal (sic) Electoral siempre fue para defender a Xóchitl Gálvez”. La primera afirmación es falsa porque quienes convocan a la movilización futura han abierto sus cartas sin reparos al anunciar que han invitado a las dos candidaturas para auparlas. El segundo dicho también lo es porque, más allá de las preferencias partidistas de cada quién, las convocatorias y los mensajes en defensa del INE y de la SCJN eran muy diferentes.

Quienes marchamos en aquellas ocasiones sabíamos que lo hacíamos para defender a la autoridad electoral que ha permitido la celebración de elecciones democráticas durante tres décadas, para exigir un alto a los ataques en contra de nuestro tribunal constitucional y de las personas que imparten justicia en general y para rechazar la embestida gubernamental contra la división de los poderes y los contrapesos al poder presidencial. Es síntesis, marchamos para defender nuestra democracia constitucional.

Quienes marchen ahora —que no será mi caso— lo harán para apoyar a la oposición contra el gobierno de cara a una justa electoral inminente. Están en todo su derecho de hacerlo y de apoyar a quién mejor les parezca, pero solo se representan a sí mismos. Así que no pueden, ni deben, promover su manifestación como una continuidad de las otras. Son iniciativas muy distintas, legítimas, sin duda; pero es menester tenerlas separadas. Por eso, de hecho, no todas las organizaciones que convocaron a las marchas anteriores se han sumado al llamado a la que está por venir. Es el caso, por ejemplo, del Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD) de cuya Junta de Gobierno formo parte. Como es una organización no partidista, no convocó.

Pd. La embestida del gobierno, con el presidente de la República a la cabeza, en contra de María Amparo Casar, es, además de cobarde, vil.

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